Saliendo de las Sombras

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 IYJL StageFoto de Sarah Jane Rhee

n. sol ireri unzueta carrasco, Alianza de Jóvenes Inmigrantes por la Justicia

 

El diez de marzo de este año nueve jóvenes sin documentos y una aliada hablaron públicamente de sus historias en frente de cientos de personas en el centro de Chicago. Hablar de no tener documentos no es algo fácil, especialmente cuando creces tratando de ocultar tu falta de estatus migratorio para evitar ser deportado y separado de tu familia. El problema es que nadie conocerá nuestras historias a menos que las difundamos y hagamos que las escuchen.

Hoy en día, con una atmosfera de sentimientos anti inmigrantes donde el número de deportaciones ha subido más que antes y donde parece que ningún lugar es seguro, algunos de nosotros hemos decido contar nuestras historias públicamente para pelear por nuestros derechos como miembros de la comunidad y del país. No quiero decir que esta es la única manera de crear cambio, pues cada quien tiene derecho a decidir los riesgos que puede y quiere tomar. Pero para mí, es la que mejor me ha ayudado a conectar con otros jóvenes sin documentos y organizar para cambiar el estigma y los estereotipos alrededor de ser inmigrante y de ser una persona sin documentos. Pues al final de todo, también somos humanos, y nuestras identidades, deseos, y experiencias son tan complicadas y diversas como la de cualquier gente.

Este diez de marzo, vi partes de mi historia y partes de las historias de otros compañeros sin documentos reflejarse en las palabras de los nueve jóvenes al frente del escenario. Nosotros no tenemos documentos. No tenemos miedo de decirlo y organizarnos para cambiar las leyes. Nuestros aliados no tienen miedo de apoyarnos públicamente y trabajar junto con nosotros. No pediremos perdón por decidir quedarnos dentro de este país, nuestro hogar, sin documentos. No pediremos perdón por que nosotros y nuestros padres queremos mejores condiciones de vida para nuestras comunidades. Tenemos una voz y la estamos usando para crear cambios legislativos e ideológicos alrededor del tema de inmigración. Estamos creando y fortaleciendo un movimiento liderado por jóvenes inmigrantes sin documentos para crear una sociedad que respete y apoye a todos sus miembros y no nos daremos por vencidos.

Los siguientes escritos son discursos dichos por dos jóvenes sin documentos en la Semana Nacional de Salir de las Sombras el 10 de marzo, 2011. Para escuchar todos los discursos de este año y del año pasado, por favor visita www.iyjl.org. El sitio de web también provee recursos para estudiantes sin documentos e información a cerca del movimiento de jóvenes sin documentos, al igual que información sobre el DREAM Act y proyectos de ley a nivel estatal que estamos impulsando. ◊

 

 

Lulú Martínez

Mi nombre es Lulú y no tengo documentos.

La semana pasada hable con cuatro estudiantes de la secundaria que al igual que yo, tampoco tenían documentos. La diferencia entre esta presentación y otras que he tenido la oportunidad de dar fue que por primera vez tuve la oportunidad de hablar con cada una de ellas y que ellas estaban en la misma situación en la cual yo estuve hace dos años. Me preguntaron algo que yo me había preguntado noche tras noche. “¿Alguna vez piensas que no vale la pena?” Al ver a estas jóvenes yo pude ver la decepción que se sintió cuando el proyecto de ley DREAM falló en el senado, vi años de trabajar duro, años de miedo e incertidumbre. También vi esperanza. Vi a mis amigos, a mi hermano, a mi misma.

Hace dieciocho años mis padres emigraron a este país. Dejaron atrás sus familias y las vidas que habían construido en México. Teniendo fé ellos emigraron con la esperanza de criar a sus hijos en el país de las oportunidades.

El año pasado yo fui una de los 20 jóvenes sin documentos que organizamos un acto de desobediencia civil resultando en nuestro arresto y arriesgando ser deportados. La noche anterior tuve una conversación con mis padres y mi hermano, y con dificultad traté de convencer a mi mamá de que no se preocupara. Yo sabía que había una posibilidad de que no regresaría a casa. Sabía que había una posibilidad de que yo ya no estaría aquí para abrazar y besar a mi hermano cuando se graduara de la escuela secundaria. Sabía que el riesgo que estaba tomando podría determinar los siguientes diez años de mi vida en un país que no conozco.

Estoy hoy aquí porque hace un año, cuando mis amigos salieron de las sombras en este escenario, yo todavía estaba esperando. Todavía tenía miedo, miedo de que graduarme de la universidad sería algo imposible, miedo de que salir de las sombras y arriesgar nuestro futuro en este país no sería suficiente, miedo de que el sacrificio de mis padres fuese en vano.

Estoy hoy aquí porque quiero decirle a esa joven que no sabía que iba a pasar con su vida después de la secundaria que ella vale la pena. Que los sacrificios que ella y sus padres hicieron valen la pena. Que el hecho de que ella ahora esté parada en este escenario es una indicación de que un futuro sin miedo es posible. Estoy parada aquí porque quiero decirles a esas cuatro jóvenes que ellas pueden estar aquí también, y que son las razones por las cuales yo estoy aquí.

Mi nombre es Lulú, no tengo documentos, no tengo miedo, y no pediré perdón. ◊